Por Kenia Méndez Mederos
 
El “Seminario juvenil sobre diaconía ecuménica y desarrollo sostenible” sesionó desde el pasado 15 al 20 de julio con sede en el Seminario Evangélico de Teología (SET) de Matanzas, Cuba. 
 
La cita, organizada conjuntamente por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y la propia institución matancera tuvo como objetivos fundamentales compartir experiencias relacionadas con el trabajo de los jóvenes por comunidades justas y sostenibles, así como resaltar sus voces entorno a la diaconía ecuménica y los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).
 
Treinta participantes provenientes de ocho países latinoamericanos y de diversas denominaciones, compartieron intensas y creativas jornadas donde la relación entre diaconía ecuménica y ODS, en pos de la incidencia social, fungió como eje conductor. El programa del evento conjugó conferencias de especialistas, discusiones en subgrupos y trabajo en plenario. Estas modalidades potenciaron la construcción colectiva, la participación y el diálogo.
 
El principal aporte de este evento resultó el análisis y propuesta de recomendaciones al documento de estudio sobre Diaconía Ecuménica del CMI. Igualmente se dedicaron esfuerzos a la elaboración de una propuesta de trabajo como continuidad del taller titulada “Llamado a la acción”. Acá puede bajarse el Llamado: Llamado a la acción.
 
Una diaconía que atienda al contexto y establezca alianzas; una diaconía con todos y todas, que privilegie el trabajo en los espacios locales, cree comunidad, y dialogue con el desarrollo sostenible. Esa fue la postura de los jóvenes participantes en el seminario, convencidos de que es lo que necesita América Latina, el Caribe y también el mundo.

 
Profundizar la solidaridad de la Iglesia con las víctimas y comunidades afectadas por la minería, es el objetivo del próximo Encuentro de Comunidades Afectadas por la Minería en América Latina, que tendrá lugar en Brasilia del 7 al 10 de agosto de 2018. Durante el evento se escuchará directamente a las comunidades y personas afectadas provenientes de diversos países de la región.
 
Según la red Iglesias y Minería, se trata de promover un diálogo con las iglesias locales y sus jerarquías, así como plantear estrategias comunes en defensa de las víctimas, las comunidades y sus territorios, desde una mirada y compromiso de una fe solidaria. Este encuentro, es la continuación del primer encuentro con los afectados por la minería realizado en el Vaticano, en el año 2015.
 
La elaboración de nuevas estrategias se desarrollará a partir de la reflexión pastoral y teológica de los casos de comunidades afectadas en América Latina, en sintonía con las acciones emprendidas por el grupo de trabajo sobre minería de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil -CNBB y la experiencia de incidencia política de CIDSE (Una alianza internacional de Organizaciones Católicas para el Desarrollo), iluminados por la Carta Pastoral del CELAM sobre Ecología Integral. El encuentro buscará también vincular estas nuevas estrategias, a las del proceso del Sínodo de la Amazonía en territorios afectados y amenazados por la minería.
 
Al finalizar el evento, los participantes elaborarán una carta pública dirigida al Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral del Vaticano, al CELAM, CNBB, Conferencias Episcopales y comunidades religiosas. Dicha carta, que se presentará al cierre del evento, tratará de responder a la pregunta ¿qué rostro de Iglesia esperan las comunidades afectadas por la minería en América Latina?
 
De acuerdo al programa del encuentro, está previsto también la presentación de la Carta Pastoral sobre Ecología Integral del CELAM y el lanzamiento de la Campaña de Desinversión en Minería, una iniciativa de la red ecuménica Iglesias y Minería, en alianza con otras entidades regionales e internacionales.
 
El encuentro es coorganizado por la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil -CNBB, la red Iglesias y Minería, CIDSE y el Departamento de Justicia y Solidaridad - DEJUSOL del CELAM.
 
Fonte: Red Iglesias y Minería
Foto: Reprodução

 
Por Claudia Florentin
 
Iglesias, líderes y lideresas evangélicos del continente se pronuncian sobre crisis de Nicaragua. El pronunciamiento dirigido a la Organización de Estados Americanos y las Naciones Unidas, al Gobierno de Nicaragua y a la población e iglesias de Nicaragua, hace un llamado a creyentes, líderes, lideresas de las diferentes iglesias y expresiones religiosas a orar e interceder por el inmediato cese de la crisis y por ende del derramamiento de sangre inocente, a ser canales de justicia, paz y reconciliación en contextos de violencia.
 
Rechazan las violaciones a los derechos humanos a través de asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones forzadas y encarcelamiento de inocentes.
 
"Se solidarizan con las familias, víctimas y rehenes de esta crisis, quienes viven terror, zozobra e inseguridad permanente debido a la represión de las fuerzas del orden o a grupos paramilitares que, mediante amenazas de muerte e intimidación a la población civil, buscan amedrentar y callar las protestas, allanar domicilios, templos y someter a líderes sociales, cleros religiosos y a quienes disienten con el poder, sin respetar si son ancianos, mujeres, niños y niñas".
 
Demandan al gobierno del Presidente Daniel Ortega, el fin de la vulneración de los derechos humanos y escuchar el clamor de su población en relación al cese de la violencia, desmovilización de grupos paramilitares, liberación de presos inocentes y la no criminalización de la protesta.
 
El pronunciamiento puede leerse completo y bajarse en formato PDF aquí: SOS NICARAGUA 2018

 
La Iglesia Presbiteriana de Colombia (IPC) expresa su solidaridad con las Instituciones hermanas y las personas referenciadas en un panfleto donde un grupo armado ilegal autodemoninado “Águilas Negras” amenaza de muerte un conjunto de líderes y lideresas sociales, defensores y defensoras de derechos humanos, organizaciones, periodistas, dentro de las cuales se encuentra la organización de la Iglesia Menonita de Colombia JUSTAPAZ.
 
“Con profunda tristeza y preocupación vemos como los violentos pretenden apagar las voces  de quienes defienden la vida. Es por eso que como Iglesia, hermanos y hermanas en la fe les hacemos un llamado para que nos unamos en oración solidaria por todas las personas que están siendo amenazadas y perseguidas, que también podamos hacer eco en nuestras congregaciones y en actos de fe y solidaridad, clamemos a Dios por este momento difícil de Colombia y en particular por el alto riesgo de las personas que defienden la vida y la paz”, dice la nota firmada por el Rev. Diego Higuita Arango, Secretario General de la IPC.
 
JUSTAPAZ es una organización de la Iglesia Cristiana Menonita de Colombia y socia de la Iglesia Presbiteriana de Colombia en la plataforma DIPAZ con una trayectoria de 24 años de servicio evangélico con énfasis en No violencia en la construcción de Paz.
 
Justapaz en su comunicado exhorta a los grupos armados ilegales a cesar toda acción intimidatoria, respetar la vida y dignidad de toda persona humana, pues somos Hijos e Hijas de Dios. La Vida es sagrada y debemos cuidar y promover la defensa de los derechos humanos, la convivencia pacífica y el bienestar de todos los colombianos y colombianas. Por tanto, rechazamos el uso de cualquier tipo de violencia o acción intolerante que limite los esfuerzos plurales de construcción social.
 
"CREEMOS que la paz es fruto de la justicia social (Isaías 32:17). Necesitamos superar las causas que generan exclusión, fortalecer la cultura democrática y abrazar los caminos de la reconciliación cimentada sobre el diálogo y la solución pacífica a los conflictos sociales. Desde nuestra experiencia de fe, la construcción de paz exige sanar heridas, restaurar vidas y hacer realidad un proyecto de nación pluralista, participativo y fundado en el respeto de la dignidad humana."
 
Hacen un llamado urgente a orar por la paz de Colombia y movilizarse en favor de los esfuerzos de quienes buscamos la verdad, la justicia, la reparación integral de las víctimas y la no repetición de los hechos de violencia. Es tiempo de dialogar, de cumplir e implementar los acuerdos de paz y seguir construyendo consensos sociales, culturales, políticos y ambientales para hacer realidad las paces en los territorios.
 
Invitan a las iglesias, comunidades socio-eclesiales, defensores y defensoras de los derechos humanos y a las organizaciones sociales a no desfallecer y articularse en los esfuerzos por la construcción de paz del país.
 
Aquí la carta de Justapaz: COMUNICADO JUSTAPAZ 2018.
 
Foto: Pixabay

 
Por Claudia Florentin
 
Dialogamos sobre las vivencias y percepciones en los 70 años del Consejo Mundial de Iglesias, con la Rev. Gloria Ulloa, de la iglesia Presbiteriana de Colombia, quien actualmente es Presidenta del Consejo para América Latina y Caribe.
 
ALC-En pocas palabras, tus impresiones sobre las conmemoraciones de los 70 años del CMI.
 
G.U-Desde el año anterior estamos promoviendo que la celebración de los 70 años del CMI sea asumido por las iglesias miembro haciendo memoria de lo vivido durante estas 7 décadas, sus liderazgos, documentos, momentos más destacados, haciendo sus propias celebraciones litúrgicas nacionales, locales, por ejemplo.  La celebración que se dio en Ginebra fue parte de la reunión ordinaria del Comité Central que se hace cada dos años y tuvo como invitados centrales al Patriarca Ecuménico Ortodoxo Bartolomé en una liturgia altamente significativa en la Catedral de San Pedro en Ginebra y al Papa Francisco en la liturgia en el Centro Ecuménico como cierre de la reunión del Comité Central. Estos dos personajes nos han llamado a insistir en la Unidad como señal visible de obediencia a Cristo caminando, orando y actuando juntos para sanar las heridas causadas por las divisiones y las guerras que históricamente ha vivido la humanidad en muchos casos sostenidas por las mismas iglesias.
 
¿Qué significó para ti la presencia del Papa en este escenario ecuménico global que busca de alguna forma re-configurarse?
 
G.U-Muy importante de manera especial para los países colonizados por la Iglesia Católica Romana y donde las iglesias no católicas todavía llevamos un enorme peso sobre nuestros hombros por la fuerte relación de nuestros Estados y gobiernos con la Iglesia Católica.
 
En su homilía el Papa Francisco reconoció que “A lo largo de la historia, las divisiones entre cristianos se han producido con frecuencia porque fundamentalmente se introducía una mentalidad mundana en la vida de las comunidades: primero se buscaban los propios intereses, solo después los de Jesucristo. En estas situaciones, el enemigo de Dios y del hombre lo tuvo fácil para separarnos, porque la dirección que perseguíamos era la de la carne, no la del Espíritu. Incluso algunos intentos del pasado para poner fin a estas divisiones han fracasado estrepitosamente, porque estaban inspirados principalmente en una lógica mundana. Pero el movimiento ecuménico —al que tanto ha contribuido el Consejo Ecuménico de las Iglesias— surgió por la gracia del Espíritu Santo (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Unitatis redintegratio, 1). El ecumenismo nos ha puesto en camino siguiendo la voluntad de Jesús, y progresará si, caminando bajo la guía del Espíritu, rechaza cualquier repliegue autorreferencial”.
 
¿Qué rol crees que cumple el CMI en este tiempo a nivel mundial?
 
Desde mi perspectiva como colombiana que nunca ha conocido un país de igualdades sociales sino un país en guerra a causa de las injusticias, el papel más importante del CMI es abogar ante los actores armados para que cesen los conflictos y se encuentren soluciones dialogadas y no violentas; es imperativo desde la fe ser comunidades hacedoras de paz en Oriente Medio, en la península de Corea, en Colombia, en África. Otro rol muy importante es apoyar el trabajo de las iglesias en atención al sufrimiento que están causando las actuales grandes migraciones y levantar su voz profética en contra de todo tipo de discriminación causante de estas.
 
¿Qué rol cumple el CMI hoy en América Latina y Caribe que es de la región de la cual eres presidenta?
 
Primero debo insistir en que el Consejo Mundial de Iglesias somos las iglesias que lo conformamos, no las oficinas centrales en Ginebra. Las iglesias responden o no a los contextos que las están rodeando de acuerdo a la comprensión de su accionar. En el Cono Sur, en el Caribe, en Centroamérica, las iglesias han levantado sus voces en momentos álgidos, han mostrado por dónde caminar y la estructura administrativa del CMI las ha acompañado. El Comité Central aprobó hace dos años que el 2018 se tuviera a América Latina enfocada haciendo presencia a través de todos los programas y acciones del staff y de las Comisiones de trabajo por lo cual se vienen desarrollando diferentes acciones en nuestra región.
 
¿Cómo se vincula con las iglesias miembros?
 
Es responsabilidad de las iglesias miembros estar en permanente contacto con la Secretaria General a través de sus liderazgos y a la vez responder rápida y positivamente ante requerimientos de parte de la administración en Ginebra. He recibido información de Directores de programas de la poca respuesta de nuestras iglesias a determinadas propuestas.
 
¿Crees que en nuestra región esa forma es suficiente o piensas nuevas estrategias?
 
Esa estrategia sería suficiente si la sabemos aprovechar de mejor manera.
 
¿Qué mensaje dejarías a nuestras iglesias?
 
Que se comuniquen de manera más eficaz con propuestas concretas. Que aprovechemos los espacios que se abren para hacer presencia en eventos, para tener representatividad y para gestionar oportunidades. Por ejemplo, necesitamos capacitar a nuestros liderazgos en Ecumenismo y se ha abierto posibilidades en Bossey, enviamos la información a las iglesias miembros pero no aplicamos. Es importante que las iglesias conozcan, analicen los documentos tan importantes que son aprobados por el Comité Central cada dos años y que son enviados a todas las iglesias miembro y los socialicen con su feligresía. Es necesario que se mantengan informadas a través de las redes sociales sobre el accionar continuo de toda la organización.
 
Foto: WCC/CMI

 
El secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, dijo en la reunión del nuevo Consejo de la Federación Luterana Mundial (FLM) que el tema seleccionado, “De gracia han recibido; den de gracia” (Mateo 10:8), no solo “destaca la contribución más significativa de la tradición luterana” al movimiento ecuménico, sino que también “se dirige al corazón de nuestra misión compartida como iglesias”.
 
En su primera reunión anual tras haber sido elegido en la asamblea de la FLM de 2017, celebrada del 28 de junio al 2 de julio en Ginebra, el Consejo formado por cincuenta miembros ha participado en la oración, el culto y los estudios bíblicos, y ha escuchado el discurso del presidente de la FLM, arzobispo Dr. Musa Panti Filibus, además de un informe del secretario general de la FLM, Martin Junge, antes de abordar una serie de cuestiones de trabajo.
 
El Rev. Tveit afirmó: “Me emociona sobremanera verlos a todos aquí reunidos, como miembros de la familia ecuménica, y lo que me emociona aún más personalmente, como miembro y pastor de una de sus iglesias miembros, la Iglesia de Noruega, es ver los dones de la comunión luterana.
 
En su saludo a los participantes, el Rev. Tveit hizo referencia a este pasaje clásico del Evangelio, del que se hace eco la teología luterana:
 
“Cuando ‘sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos (y) echen fuera demonios’, los discípulos de Jesús no deberán ‘proveerse ni de oro ni de plata’, sino compartir el poder que les ha sido otorgado sin condición, libremente, como don para los necesitados”.
 
Esta economía de los dones “es la lógica del discipulado en la misión…”, afirmó el Rev. Tveit. “Estas actitudes difieren totalmente de las realidades de nuestros tiempos. Somos testigos de cómo sigue aumentando constantemente la desigualdad de la distribución de los ingresos y la riqueza, basada principalmente en los beneficios, lo cual tiene como resultado una globalización que provoca que muchas personas vivan en la pobreza”.
 
Entre los temas más importantes tratados en la reunión del Consejo estuvo establecer un nuevo plan estratégico para la FLM, así como para su departamento de Servicio Mundial.
 
La FLM, una comunión mundial de 145 iglesias de tradición luterana que representan a más de 74 millones de cristianos en 98 países, tiene su sede en el Centro Ecuménico (Ginebra).
 
Fonte: ALC Notícias / CMI
Foto: FLM / Albin Hillert

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