Peregrinaje de justicia y paz del CMI por Sudamérica

 
Teniendo en cuenta que el objetivo el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es propiciar espacios de encuentro entre las iglesias para dar testimonio de servicio al mundo en la unidad del Espíritu de Dios, durante este peregrinaje ha sido estimulante escuchar el reconocimiento que las iglesias y organismos defensores de derechos humanos han hecho en Argentina y Chile. Ha retumbado fuerte en nuestros oídos la voz de militantes radicales en resistencia a las dictaduras como las Madres de la Plaza de Mayo, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de Paz, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en Argentina y todo el movimiento ecuménico por los derechos humanos en los dos países.
 
El CMI apoyó de muchas maneras a las iglesias en el pasado, desde la reflexión bíblico teológica hasta la creación de una imprenta para difundir ante el mundo lo que ocurría, apoyo a través de organismos internacionales, albergues para perseguidos, cuidado de niños y niñas, trámites de salida de personas amenazadas, identificación de restos humanos, acompañamiento pastoral en la búsqueda de niñas y niños desaparecidos, conservación de memorias, etc.
 
De igual manera hemos sensibles a escuchar el clamor del momento actual y sus desafíos entre los cuales podríamos mencionar:
 
Que los juicios a implicados en desapariciones y asesinatos sigan para que no queden crímenes impunes, acompañamiento y seguimientos a las situaciones que viven las comunidades originarias, apoyo al trabajo con gentes que viven en las calles, la continua violencia institucional de las fuerzas de seguridad en los centros penitenciarios, la represión y torturas frente a la protesta social.
 
Hay temas comunes que deben seguir uniendo al movimiento ecuménico en Argentina y Chile como la lucha por la tierra, las migraciones, trata y tráfico de personas, maltrato a la mujer, injusticia económica y ecológica. Es insistente el clamor por el cuidado de la creación, el cuidado a la niñez y el cuidado a la mujer y la necesidad de la educación teológica.
 
En el diálogo con nuestros hermanos Ortodoxos es imperativa la lucha por el cuidado de sus comunidades en sus países de origen y mantener su identidad como extranjeros en Argentina.
 
En la caminada con nuestra hermana Iglesia Católica es recurrente el tema del cuidado de la creación en la conexión que debemos propiciar entre los dos organismos a partir del insistente llamado del CMI desde hace varias décadas y la voz profética del Papa a través de la Encíclica Laudato Si.
 
En los diálogos con los gobiernos ha sido importante el reconocimiento dado al CMI por sus apoyos a las iglesias y organismos de derechos humanos en tiempos de dictadura y también los gobernantes han escuchado la voz del CMI invitándoles a unirse a nuestro peregrinaje por la Justicia y la Paz brindando a sus pueblos mejores oportunidades de justicia social, económica, de género y en el cuidado de la Creación.
 
Todos estos son temas que en palabras del pastor Rodolfo Reinich, en Buenos Aires deben mover nuestras acciones evangélicas porque “Hoy nos ocupa el ser humano”.
 
En estas largas jornadas de reuniones y celebraciones, reafirmamos el llamado de la X Asamblea en Busan al Peregrinaje de Justicia y Paz insistiendo en la reactivación del movimiento ecuménico latinoamericano como una respuesta a las difíciles realidades que vive nuestro continente y sentimos que esta voz está siendo escuchada y que tendrá eco para las décadas que se avecinan “para que el mundo crea” en el Evangelio de Jesucristo sigue vigente.