SEDI: la construcción de un sistema económico alternativo

 
 
El Servicio Evangélico de Diaconia (SEDI) alienta la puesta en marcha de emprendimientos productivos asociativos. Así, grupos en Argentina, Paraguay y Uruguay, se organizan motivados por la necesidad de generar ingresos para sus familias, y enfrentan juntos el desafío de poner en marcha un emprendimiento de producción y comercialización de acuerdo a sus deseos, habilidades, conocimientos propios y oportunidades locales. No se trata de iniciativas aisladas de subsistencia, tampoco de entretenimientos o “hobbies”. Se trata de iniciar un proceso de reflexión y acción de largo aliento, que parte de una mirada crítica respecto de las formas de convivencia y las condiciones de producción en que vivimos.
 
Buscamos escribir nuestra definición de economía o de economías, pero nos gustan algunas, como esta de economía social solidaria de José Luis Coraggio: “…es un proyecto de acción colectiva (incluyendo prácticas estratégicas de transformación y cotidianas de reproducción) dirigido a contrarrestar las tendencias socialmente negativas del sistema existente, con la perspectiva —actual o potencial— de construir un sistema económico alternativo que responda al principio ético ya enunciado [la reproducción y desarrollo de la vida]”. (…) “La solidaridad es, sin duda, un valor moral supremo, una disposición a reconocer a los otros y velar por ellos en interés propio. Pero también a cooperar, a sumar recursos y responsabilidades, a proyectar colectivamente” (Del libro Economía Social y Solidaria en movimiento, 2015).
 
Tenemos presente además que sobre esta tierra no somos los únicos caminantes. Por el contrario, tenemos compañeros de ruta, seres vivos con quienes necesitamos convivir, recursos de los que necesitamos imprescindiblemente para vivir, la tierra misma, nuestro hogar. No funciona una vida con dignidad y en abundancia para todos y todas que no considere un equilibrio con la naturaleza.
 
En procura de la realización de necesidades y también deseos de todos y todas, las iniciativas son finalmente opciones, oportunidades a explorar, que dejan aprendizajes que van mucho más allá de la experiencia de la elaboración de un producto, una mercancía comercializable. Se trata de generar un sistema de relaciones sociales y de formas de convivencia con el ambiente justo.
 
Con los espacios y recursos que ponemos a disposición, desde SEDI combatimos la idea de que la economía social y solidaria es la economía de los pobres. Un “premio consuelo” para los que no pueden integrarse al mercado y deben procurar su auto subsistencia. Creemos en un modelo alterativo al hegemónico, al que impone el capitalismo según sus propias necesidades, y según sus patrones. Vamos detrás de la construcción de una buena vida para todos y todas, que incluya condiciones de producción de bienes simbólicos y de consumo que ofrezcan felicidad para las personas, vida digna y sentido.